Tipos de respiración
Tipos de Respiración
La respiración es un proceso vital por el cual los seres vivos intercambian gases con el medio externo o ambiente. De manera general, este proceso permite el ingreso de oxígeno al organismo y la expulsión de dióxido de carbono al entorno.
Este proceso es indispensable para la vida de los organismos aerobios, ya que les aporta el oxígeno necesario para mantener sus metabolismos en funcionamiento. Sin embargo, se puede llevar a cabo a través de mecanismos muy diferentes según la complejidad de cada ser vivo y el hábitat en el que vive.
La respiración externa es la fase perceptible de un proceso fisiológico más complejo, conocido como respiración interna o celular. Este proceso ocurre en cada célula del organismo, donde el oxígeno se utiliza para oxidar azúcares simples (como la glucosa). A cambio se obtiene energía química en forma de moléculas de Adenosín Trifosfato (ATP). No obstante, algunos seres vivos no requieren oxígeno para llevar a cabo la respiración celular.
Ambos procesos (la respiración externa y la respiración celular) se complementan, pero no deben confundirse el uno con el otro. A continuación se describen los tipos de respiración que existen para cada uno de estos procesos.
Pulmonar
La respiración pulmonar es aquella que se realiza mediante pulmones. Estos órganos son cavidades internas muy vascularizadas donde se produce el intercambio de gases entre el aire y la sangre. El ingreso y egreso de aire se hace mediante movimientos musculares.
Una vez que se produjo el intercambio gaseoso en los pulmones, el sistema circulatorio del animal es el responsable de transportar el oxígeno hacia las células del cuerpo. A su vez, recolecta el dióxido de carbono generado por las células y lo lleva hacia los pulmones.
Los pulmones son órganos especializados para la vida en la tierra. Están presentes en todos los animales vertebrados terrestres, con mayor o menor grado de complejidad. Algunos invertebrados también tienen pulmones, como muchas arañas y escorpiones, algunos caracoles y pequeños crustáceos. Sin embargo, estos no son iguales a los de los vertebrados.
La respiración branquial es la que se da a través de branquias. Estos órganos delgados y con forma de filamentos están muy vascularizados, lo que permite el intercambio gaseoso entre el líquido circulatorio (sangre o hemolinfa) y el agua circundante.
Este sistema respiratorio es el más eficaz para la vida en el agua. Algunos animales acuáticos tienen branquias externas, como las estrellas de mar, los gusanos marinos y los anfibios acuáticos (ajolotes y renacuajos en la primera etapa de vida). Otros tienen branquias internas, como los peces, los moluscos y los crustáceos.
Cutánea
La respiración cutánea es la que se da a través de la superficie del cuerpo, por donde difunden los gases. Es propia de animales acuáticos sencillos, como los poríferos y los cnidarios, y también de algunos animales terrestres que habitan en zonas muy húmedas, como los platelmintos y los anélidos.
Este tipo de respiración también se da en los anfibios y en algunos reptiles y peces (como tortugas de agua y anguilas). En estos animales, la piel está muy vascularizada (es decir, tiene muchas ramificaciones del torrente sanguíneo) para que se produzca el intercambio gaseoso entre la sangre y el exterior. Generalmente, este mecanismo complementa la respiración pulmonar o branquial.
La respiración traqueal es la que se produce a través de tráqueas. Estas son un conjunto de tubos que se ramifican por todo el cuerpo y que comunican el exterior con cada célula.
El aire cargado de oxígeno ingresa al sistema traqueal a través de los espiráculos, unos orificios que hay a lo largo del cuerpo. Desde allí difunde hacia cada célula del cuerpo. Por su parte, el dióxido de carbono realiza el camino contrario hacia el exterior. Esto hace que la respiración traqueal sea independiente del sistema circulatorio.
Este tipo de respiración es propio de los artrópodos terrestres, como insectos, miriápodos (ciempiés y milpiés) y algunas arañas. Sin embargo, la mayoría de los arácnidos poseen una estructura particular, llamada “pulmón en libro”, que no está emparentada con el pulmón de los animales vertebrados.

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